Puras frikadas.

domingo, 18 de abril de 2010

Piggy y El Señor de las Moscas



El Señor de las Moscas es un libro escrito originalmente por el autor británico ganador del Premio Nobel, William Golding. En este libro, cuya historia toma parte en la época de la segunda guerra mundial, el autor explica como la cultura creada por el hombre falla, usando para demostrarlo a un grupo de niños ingleses de distintos colegios, con no más de doce o trece años los mayores, que quedan varados en una isla desierta luego que su avión se estrella (supuestamente derribado por el fuego cruzado), no quedando ningún superviviente adulto. Una vez en esta isla, los niños tratan de organizarse y sobrevivir en comunidad, pero fracasan desastrosamente en el intento. Ahora vamos a analizar a uno de los más importantes de estos niños, Piggy.

En la historia, Piggy es el primer niño que se encuentra con Ralph. Es de baja estatura, necesita lentes para ver, ligeramente obeso y sufre de asma. Conforme la historia va avanzando, un puede distinguir lo rasgos que lo caracterizan como una representación de la civilización. El es el más razonable de los niños, y actúa como una especia de consejero de Ralph, una vez que este es elegido líder. A diferencia de su amigo, Piggy no posee grandes capacidades de liderazgo, y a menudo tiene dificultad para ser escuchado. A lo largo de la obra, este trata de introducir el orden y la razón en los demás niños, pero según pasa el tiempo ve como la mente de los demás va decayendo, como presas del miedo asesinan a Simón, el más pacífico de los chicos, quien iba a avisarles que la bestia que creían haber visto no era más que el cadáver de un piloto, irónicamente confundiéndolo con la Bestia, cuya existencia Piggy siempre negó.

Después de la separación de Jack y su tribu de cazadores, a la cual Piggy siempre se opuso, del resto del grupo, Piggy se queda con Ralph, Sam, Erick y los niños pequeños. Cuando la tribu de Jack ataca al grupo, se lleva los lentes de Piggy, que eran necesarios para encender el fuego. En este momento, Piggy se aferra a la caracola, que era incluso más importante para él que para Ralph, quien había encontrado la caracola. Con ella, Ralph, ahora incapaz de ver por la ausencia de sus lentes, pretende dirigirse junto con Ralph y el resto del grupo a la montaña donde habitaban los cazadores de Jack.

Apelando al sentido de la moral que esperaba que quedara en el líder de los cazadores, Piggy le exige a Ralph que le devuelva sus lentes, después que las dos tribus se enfrentaran brevemente. Pero uno de los niños de la tribu de Jack, Roger, lo golpea con una enorme roca, que además lo hace caer por un barranco de más de una docena de metros de altura, quedando así destrozados tanto Piggy como la concha que sostenía.

La muerte de Piggy tiene una gran importancia tanto en la historia como en el mensaje del libro. Cuando sus lentes son robados, Piggy se aferra a la caracola, puesto a que esta es, para él, un símbolo de la civilización, de la democracia y el orden, la cual los reunió a todos, lo poco que les queda para recordar quienes son, que siguen atados a sus normas y que estas los mantienen como seres razonantes. Con estas palabras y argumentos, Piggy va hacia la montaña, siguiendo a Ralph, e, interrumpiendo el conflicto que estaba empezando entre los dos bandos, le exige a Jack, no por obligación, sino porque es lo correcto, que le devuelva sus lentes, siempre sosteniendo la caracola, el símbolo del orden y las normas. Sin embargo, el grupo no lo escucha, y, aprovechando que no podía defenderse o siquiera evitar un posible ataque, al estar prácticamente ciego, Roger lo ataca con una enorme roca, lanzándolo al abismo y destruyendo así, no solo a Piggy, quien desde el comienzo fue la voz de la razón en la isla, sino también a la caracola, dejando así al grupo sin normas que los rijan o los mantengan unidos.

Después de esto, la situación se sale completamente de control, los compañeros de Ralph son capturados y este huye de los cazadores, cuyo líder, Jack, alega que los asesinatos cometidos fueron necesarios para protegerse de la bestia, y que ahora deben cazar y matar a Ralph. Completamente solo, Ralph trata de escapar mientras todos los demás lo persiguen por la isla, según el libro incendiando parte de esta también, hasta que al final la cacería es detenida por un oficial de la marina que había llegado a la isla, atraído por el fuego. Ya a salvo y con los lentes de Piggy en su poder, Ralph finalmente llora desconsolado por la muerte de su amigo, y por lo fácil que el ser humano se puede degenerar en la ausencia de las normas y el orden, que se perdieron completamente con el asesinato de Piggy y la destrucción de la caracola.

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